Reflexión a partir del documento “La nueva revolución digital de la Internet del consumo a la Internet de la producción”

En el pasado mes de agosto la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) presentó en la V Conferencia Ministerial sobre la Sociedad de la Información de América Latina y el Caribe, el documento “La nueva Revolución Digital: De la Internet del consumo a la Internet de la Producción“. En este texto plantean un panorama general de los cambios socio-económicos generados a partir de la masificación y mejora de la conectividad del Internet, se revisa nuestra situación regional y se mencionan los principales debates de política para la economía digital. En este artículo se pretende analizar y reflexionar en torno al contenido del documento de la CEPAL.

El ingeniero Gordon E. Moore (quien luego fuera cofundador de Intel) hizo una observación a mediados de los años 60, en la que planteaba que la cantidad de transistores en un procesador se duplicaría cada año con la implicación de que el costo de cada procesador se reduciría a un ritmo similar. Esta observación se conoce como la “Ley de Moore“ y en términos generales aún sigue vigente como se puede corroborar con los precios actuales del equipo computacional (teléfono celular) y los dispositivos que permiten la creación de redes de transmisión de datos.

Las posibilidades que se generan a partir de la interconexión de computadoras han sido exploradas desde que el acceso a Internet se masificó a partir de los años 90’s, generando importantes modificaciones a los modelos sociales y económicos establecidos. Así por ejemplo lo hemos visto en los sistemas de comunicación, procesos de investigación, aplicaciones comerciales, atención de emergencias, acceso al conocimiento y posibilidades de expresión.

Las actuales tecnologías digitales han permitido cambios en los procesos productivos, agregando valor digital a los productos. El desarrollo de la computación en la nube, la potenciación de la analítica de grandes datos (Big Data) y el avance del Internet de las cosas —principalmente en China, Alemania y EEUU— despiertan una gran expectativa por el eventual impacto en la región latinoamericana, aunque nuestra realidad aún tiene otros retos importantes por resolver.

En América Latina entre los años 2003 y 2012 vivimos una serie de procesos marcados por una época de bienestar social y bonanza económica que le permitió a 82 millones de habitantes pasar de vivir en una situación de pobreza a formar parte de la clase media, y si bien nuestra región no es productora de equipos electrónicos los precios alcanzan niveles accesibles para la gran mayoría de nuestra población. El acceso a Internet ha sido un tema atendido por medio de la generación de políticas en los distintos países, y así para el año 2014 nuestra región registró 320 millones de usuarios únicos de telefonía móvil, un poco más de la mitad los 600 millones de habitantes. En cuanto al acceso al Internet existen grandes brechas entre los países, y a la interna de los mismos entre la zona urbana y la rural, situación que acentúa las diferencias de acceso a servicios públicos que ya de por si existían y que seguramente requerirán de políticas públicas más contundentes, pues hasta ahora la tendencia ha sido resolver la necesidad de acceso a Internet con “plegarias” a operadores privados, creando de paso una situación de dependencia.

A pesar de las tendencias en cuanto al uso de las tecnologías digitales a nivel global, la dinámica de uso de Internet en Latinoamérica aún se mantiene dentro de lo denominado como “Internet del Consumo”[1], es decir las estructuras productivas de la región aún no obtienen un provecho destacable del acceso a Internet. Por el contrario, nuestra región centra el acceso a Internet en el uso de redes sociales (somos la región que hace un uso más intensivo) y el acceso a videos, que en 2014 consumieron el 61% tráfico de la red y se proyecta que para el 2019 lleguen al 82%.

Según el documento de la CEPAL, los debates sobre políticas más importantes para nuestra región versan sobre regulaciones, estándares, neutralidad de la red y el establecimiento de un mercado regional único. En las políticas regulatorias se incluyen aspectos como la necesidad de abordar la seguridad, privacidad, protección de datos y protección al consumidor; sin embargo el enfoque del documento se orienta hacia la generación de confianza entre los potenciales participantes de la economía digital (empresas e individuos) lo cual implica modelos que refuercen las restricciones a los usuarios con leyes más fuertes de derechos de autor y software de gestión de derechos digitales (DRM). Además, no se incluyen entre estas regulaciones políticas que permitan a los gobiernos limitar la obtención y análisis de los datos por parte de las redes sociales privativas. Adicionalmente la región latinoamericana tiene que resolver el reto de cómo generar datos para fines públicos cuyo análisis permita mejorar la calidad de vida y esto va más allá de obtener datos de las redes sociales mediante convenios o acuerdos con esas empresas, pues implica también mantener un adecuado equilibrio con el respeto a la privacidad.

El establecimiento de estándares para desarrollar y aprovechar el Internet Industrial (Internet de las Cosas) es otro de los debates de políticas planteados en el documento. Sin embargo, este parece ser un debate meramente ornamental, pues si bien hay claridad en que ésta definición debe garantizar la interoperabilidad de software, formato de datos y protocolos de conectividad, el documento no ofrece posturas en favor del uso de estándares abiertos/libres sino que más bien se proyectan como opciones las propuestas de EEUU, Alemania y China.

Desde mi punto de vista, optar por cualquiera de estos estándares (y no posicionarse por uno libre) implica que, en el contexto del Internet de las Cosas si suponemos que adoptamos el estándar de los EEUU, entonces cuando compramos una refrigeradora que posee una computadora y un software privativo programado en ella, que utiliza un estándar cerrado de comunicación entre máquinas, al colocarla en nuestra casa y conectarla a Internet, esa refrigeradora General Electric se enterará de cada vez que saquemos una Coca-Cola, le avisará a Walmart, quien nos enviará vía FedEx hasta la casa otro refresco. Si por el contrario adoptamos el estándar alemán entonces no será FedEx sino DHL, no Wallmart sino Lidl y así. En resumen, cualquier que sea el estándar privativo, garantizaría una vida fácil, cómoda, automatizada y con toda certeza la destrucción del comerciante local.

Con respecto a la neutralidad de la red, en términos generales parece haber consensos importantes sobre la necesidad de mantener el acceso a Internet de forma libre y transparente, sin embargo, quedan pendientes algunas diferencias por resolver en cuanto a si se deben otorgar o no potestades a los proveedores de servicio para discriminación del tráfico de los usuarios (por ejemplo dar acceso preferencial a transmisión de video). Brasil en 2014 y Chile en 2010 han definido normativas sobre el principio de neutralidad de la Red pero los otros países de la región aún no establecen con claridad políticas al respecto.

Finalmente, la ambiciosa idea de establecer un mercado digital único para la región pareciera ser una utopía tomando en cuenta las dificultades que enfrentan nuestros países para integrarse. Sin embargo, a manera de propuesta sería interesante, principalmente para los países pequeños que ven difícil negociar posturas con transnacionales digitales que son más grandes que el Estado mismo que las quiere regular. Un ejemplo de regulación proteccionista sería una que evite que empresas generen ganancias en América Latina (Google, Facebook, Twitter, Netflix, Uber) y los tributos se paguen en Estado Unidos.

A manera de colofón, en el contexto de los cambios tecnológicos actuales (Internet en la nube, analítica de grandes datos, Internet de las Cosas) nuestra región no posee las condiciones de infraestructura para competir con los países que están desarrollando los estándares y la tecnología de punta. Esta situación no necesariamente debe ser sentenciada con un juicio de valor negativo o positivo; es simplemente nuestra realidad.

Los debates de políticas que existen en la región deben tomar posturas que no aumenten las brechas de desigualdad digital existentes en nuestra región y las políticas deberían buscar alternativas innovadoras que eviten la dependencia con proveedores y generadores de contenido privados. Es de vital importancia la consolidación de los procesos de adopción de políticas en favor del software y hardware libre, así como estándares de comunicación y datos abiertos —gran ausente del documento en cuestión— pues de esa forma serán priorizadas las nuevas tecnologías de las que nos podremos apropiar y adaptar a nuestra necesidades. Es preocupante que en un documento de posición presentado en una conferencia ministerial sobre la Sociedad de la Información de América Latina y el Caribe, no mencione temas como software libre, cultura libre o soberanía tecnológica.

Nota:

1 Un término más apropiado a la perspectiva del artículo sería “Internet del Acceso”.

* Originalmente publicado en Revista Pillku.

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Ética en el mundo de las tecnologías de información

«Y hace más de treinta años que sabemos, cosas que no debemos hacer pero las seguimos haciendo porque su majestad, el mercado al parecer así lo impone.»

J. Mujica.

La economía compartida es un término que recientemente se ha usado con más frecuencia entre emprendedores, innovadores y empresarios. La idea es sencilla, quien tiene un recurso lo “comparte” con una empresa para que ésta le busque un cliente. Luego de que se concreta una oportunidad de negocio, la empresa cobrará una parte por su intermediación y el dueño del recurso recibe un pago por atender el cliente. No hay mucha novedad, si lo comparamos con los famosos “tiempos compartidos” en los que el dueño de una cabina en la playa, por ejemplo, ponía a disposición de un tercero el recurso para que este vendiera derechos de uso por una semana a distintas personas. Ganar-ganar le llaman algunos que saben de negociaciones.

Si la idea ha existido desde hace bastante tiempo, sin mayores problemas en nuestra sociedad capaz que es porque tiene sus aspectos positivos. Sin embargo hoy en día estamos enfrascados en una discusión sobre el tema a partir de la incursión de Uber, una empresa de servicios de tecnologías de información (T.I.) que basa su modelo en la economía compartida. Ellos le buscan clientes a personas que quieran compartir su vehículo y su tiempo para servir como choferes de alguien que requiera el servicio de transporte, un servicio que tiene las características de los taxis o porteadores.

Desde el punto de vista legal si parece haber problemas, no por el tipo de empresa de Uber sino porque el transporte de personas es un servicio que está regulado por el gobierno de la República y brindado por taxis y porteadores, estos últimos aún con algunos asuntos legales por resolver. Sin embargo el economista y ahora diputado de la república, Dr. Henry Mora quien en su momento hizo un análisis profundo del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos de América, presenta hipotéticos escenarios de interpretación de la ley (como este y este otro), en los cuales podría ser legal la operación de Uber en el país. Con certeza lo que podemos saber al día de hoy es que las autoridades del país han expresado públicamente que el servicio no opera con legalidad, como tampoco lo hace en: Berlin, Hamburgo (Alemania), Nevada (Estados Unidos de América) y Francia.

A pesar de esto Uber decidió que iba a comenzar operaciones en Costa Rica y la forma en la que iniciaron se me pareció más a un berrinche de niños que a una empresa seria. Desde mi perspectiva fue una falta de respeto y lo más lamentable es que pareciera que no es una excepción, sino la norma. En un episodio de similar desenlace que se presentó cuando Uber decidió iniciar operaciones en Francia en junio de este año y ante las protestas y disturbios que generó esa decisión, el ministro de interior de Francia manifestó que la empresa se comportó con arrogancia y desprecio de la ley francesa.

Pero esa es solo una de las particularidades de esta empresa de servicios de T.I. que tiene una reputación de ser bastante agresiva en su forma de hacer negocios, pero que entre sus clientes deja la idea de un servicio satisfactorio. Entre la lista de escándalos que ha generado la empresa Uber durante el año pasado, destaco los siguientes:

  • En un ejemplo de competencia desleal, empleados de Uber contrataron servicios de transporte a las empresas Gett y Lyft para posteriormente cancelarlos. Y aunque Uber se disculpó públicamente y se hizo cargo de el pago económico de la contratación y cancelación del servicio de la competencia, evidentemente hay una mala intensión en el acto.

  • A finales del año pasado un alto ejecutivo de Uber mencionó en una cena que estaban evaluando la posibilidad de contratar especialistas para darle seguimiento a algunos periodistas que estaban publicando notas negativas contra la empresa, el objetivo era sacar los trapitos sucios de los comunicadores.

  • En Lyon, Francia – como si no hubiera sido suficiente el “desprecio a la ley francesa” y las protestas de París – emplearon como estrategia de promoción mensajes sexistas que denigraban a las mujeres.

  • En varias ocasiones se han presentado denuncias de usuarios que alegan prácticas discriminatorias por haber sido víctimas de cancelaciones de la solicitud de transporte para evitar brindar el servicio, por ejemplo personas no videntes que viajaba con su perro guía.

Es a raíz de los atestados de la empresa, que considero que el debate más profundo, no es si se puede o no brindar este servicio en el país, sino la forma en la que se hacen negocios. En otras palabras qué medios son válidos para que una empresa (o un emprendimiento) llegue a buen fin. En particular en el caso de las iniciativas de tecnologías de información y comunicación parece haber algunas que tienen dificultades analizando la relación entre las posibilidades tecnológicas y la organización social establecida. Y me parece que ese problema está relacionado con el Internet, que es el elemento que permite potenciar su negocio, la red de redes es una herramienta tecnológica que tiene ciertas áreas que aún mantienen temas legales por resolver.

Siendo Costa Rica un país que le apuesta desde hace algunos años a la innovación y emprendimiento en tecnologías de información y comunicación (TIC’s) y observando las forma de trabajo de ésta empresa en particular creo que es indudable que nos planteemos fortalecer la ética profesional entre nuestros profesionales. Algunas empresas manejan bien el éxito y otras no, me parece que Uber está en el segundo caso. Considero que la estrategia comercial que han seguido en Costa Rica (y otros países) no ha sido adecuada y son un ejemplo de una forma que no debe ser justificada, sin importar el valor comercial que se haya obtenido al fin, miles de millones de dolares en solo unos cuantos años en el caso de Uber.

* Originalmente publicado en Revista Paquidermo.

Actualidad de la política costarricense: ¿ #100happydays ?

La llegada del 2014 en Costa Rica trajo consigo una campaña electoral que se extendió hasta inicios de abril, mes en el cual los electores acudimos a una segunda ronda entre el candidato oficialista Johnny Araya Monge y el opositor Luis Guillermo Solís Rivera, siendo este último quien resultaría electo por una mayoría apabullante. El país tenía más de 30 años de sufrir una alternancia en el poder de dos partidos conservadores de derecha (Partido Liberación Nacional y Partido Unidad Social Cristiana) y este año la disconformidad de la mayoría de la población costarricense decantó la elección presidencial por un partido distinto, uno que con solo doce años de existir se ha movido por el centro del espectro político y ha sido crítico constante de los partidos tradicionales.

“Lo digo sin rodeos: en las últimas décadas hemos sido gobernados con irresponsabilidad. Muchas veces y de muy diversas maneras quienes recibieron del pueblo el mandato de gobernar violaron la Constitución y la ley.”
– Luis Guillermo Solís Rivera, presidente de la República de Costa Rica

El nuevo gobierno asumió sus funciones en mayo y luego de un poco más de 100 días de ejercicio, el presidente Luis Guillermo Solís, por iniciativa propia ofreció un informe donde evidenció cómo había encontrado el país. El panorama presentado es concordante con la sensación popular, hemos sido gobernados por irresponsables, corruptos en algunos casos e ineptos en otras. En el fondo ninguna novedad para la población, el presidente solamente dijo lo que se murmura por cualquier calle del país, pero no es despreciable el hecho de que la presión popular por una mayor transparencia haya sido interpretada desde casa presidencial.

Con este cambio político del país pareciera haber mayores opciones de generar debate nacional entorno a las políticas y las formas de gobierno que hemos tenido los costarricenses. La articulación de colectivos que se planteen y construyan en conjunto estas nuevas formas de gobierno responsable son necesarias y de alguna forma urgentes. Costa Rica ahora mismo sin tener una línea política decisivamente progresista está en una coyuntura donde abre la opción a posibilidades que en gobiernos anteriores eran totalmente inviables, aunque esta época de transición si bien deja claro un repudio generalizado a los partidos políticos que gobernaron los últimos 30 años, también trae consigo una duda: ¿la disconformidad de la población es solamente con los partidos políticos tradicionales o es también con las políticas de esos partidos?.

* Escrito junto a Joaquín Lizano y Marcia Ugarte, publicado en Facción.

El egoísmo: el álter ego del socialismo costarricense

Con el mes de mayo se puede decir que cerramos un “año político” que ha estado cargado de discusiones ideológicas sin fondo y con un consenso generalizado en torno a la urgencia de realizar cambios a un modelo de desarrollo que no satisface a la mayoría de costarricenses. Queda en el aire una añoranza de la época de las mayores conquistas en términos de bienestar social, que se gestó durante mediados del siglo pasado, cuando la política era inspirada por un modelo de desarrollo socialista en democracia. Ahí se consagraron las garantías sociales, la seguridad social y se establecieron políticas para el acceso al agua, electricidad, telefonía, vivienda y educación (primaria, secundaria y superior); los fondos públicos estaban en función de la sociedad para generar un colectivo bienestar y las universidades públicas asumieron su rol de cambio social, dedicando sus esfuerzos en formar profesionales para satisfacer las necesidades del país, ofreciendo una mejor calidad de vida para los graduados y para la sociedad en general.

Pero los cambios generacionales y el contexto internacional nos llevaron solapadamente, y quizás mal intencionadamente, a un cambio del modelo de desarrollo con el que el proceso de consolidación de una mejor calidad de vida se llenó de corrosión. La sociedad se encontró, por una mezcla de ingenuidad y falta de criticidad (entre otras muchas razones), con decisiones políticas que lesionaron la estabilidad financiera y operativa de las instituciones públicas, y los funcionarios de éstas maquillaron con endeudamiento la falta de visión país para garantizar el financiamiento de las políticas públicas de bienestar. Quebrado el “chanchito” y endeudados, el bienestar social murió y comenzó el “sálvese quien pueda”, la época del egoísmo salvaje.

La educación ha sido uno de los pilares fundamentales sobre los que hemos confiado nuestra mejora de las condiciones de vida. Si nuestra educación pública no está en función de conseguir bienestar general entonces debemos replantearnos su objetivo. Dejando de lado la educación primaria y secundaria, hoy en día la educación universitaria pública trabaja bajo un modelo de profundo egoísmo. El estudiante que se gradúa es el orgullo de las casas de estudio; “colocar” esos jóvenes en las mejores empresas (donde ofrezcan los mejores salarios) es razón suficiente, desde esa lógica contemporánea, para sentir satisfacción por contribuir con el desarrollo del país, aunque esa gran empresa no necesariamente retribuya al país con impuestos. Por ejemplo si un estudiante graduado, digamos de alguna ingeniería, comienza a trabajar en una empresa (transnacional), recibe un salario considerablemente elevado para la realidad social del país pero, además, adquiere un ritmo de vida propio de una persona que no corresponde al contexto costarricense: su casa, su auto, sus lugares de ocio (semanales y vacacionales), sus aspiraciones y sus valores serán distintos; similares al estilo de vida que se presenta como normal en las series televisivas importadas o las películas extranjeras por mencionar un caso particular que podemos constatar. En esta transición me parece que la dinámica de vida de un estudiante cambia a través de la formación universitaria y no solamente en los aspectos técnico-académicos sino en la perspectiva social y de realidad nacional. Aunque no hay ninguna duda que la calidad de vida de esta persona y sus familiares mejorará, aún así me parece que necesitamos analizarlo con más profundidad.

El modelo de desarrollo por el que estamos apostando, con la educación como bandera, tal como está funcionando, se basa en mejorar la calidad de vida de unos individuos. Ya no trabajamos en mejorar las condiciones de la sociedad sino que estamos haciendo que esos casos excepcionales se olviden de la seguridad social porque pueden pagar médicos y hospitales privados; que se olviden de la escuela y colegio públicos porque sus niños estarán en instituciones privadas de alta calidad educativa. La seguridad será una preocupación únicamente fuera de los condominios donde viven pues ahí ya el tema lo tienen resuelto. El egoísmo imperante no parece ser algo que se desarrolló naturalmente sino que más bien parece un trabajo de años de adiestramiento en centros educativos, entretenimiento y aceptado silenciosamente por una sociedad cada vez menos solidaria. Este modelo, que excluye a la mayoría de la sociedad de sus beneficios, si es incluyente en sus perjuicios. La mentalidad egoísta es la excusa socialmente aceptada de la corrupción y la inoperancia, pues quien solo piensa en su beneficio puede sin problema alguno desviar un fondo de pensiones, gestar un préstamo para comprar equipo médico obsoleto o dejar sin salario a docentes públicos.

Para nuestro país la salida parcial de empresas transnacionales no tiene por qué ser una noticia desalentadora. Debe ser un llamado a repensar el objetivo fundamental de la inversión pública y, en particular, para replantearnos el modelo de desarrollo que están fomentando las universidades. Creo que las universidades costarricenses deben enfocar todos sus esfuerzos en el beneficio de la sociedad a través de investigación, extensión y docencia. Seguir generando una mejora en la calidad de vida de los individuos por medio de la iniciativa privada no me parece un enfoque adecuado para nuestro país. Esto no se debe confundir con un rechazo a lo privado, lo que planteo es que la iniciativa privada debe encargarse de su parte: generar dinero y por ende impuestos, de los cuales el dinero que se destine a financiar la educación pública debe ser utilizado en mejorar la calidad de vida de la sociedad costarricense y no solamente de individuos. Las universidades, como un todo, deben ser revisadas para sacarle de encima las pulgas del egoísmo que las carcomen. Creo que en nuestro país no podemos seguir fomentando realidades disparejas entre los individualistas y los socialistas, es hora de volver a los años donde el egoísmo era superado por el bienestar social.

 

* Originalmente publicado en Revista Paquidermo.

«Lista de Estudiantes del ITCR 2013» ¿y qué?

Este sitio está muy interesante pero claro hay que mejorar el diseño gráfico y la usabilidad en general, por ejemplo no puedo hacer búsquedas.

Por lo que he visto en esta red social ha «levantado roncha» entre algunos estudiantes del ITCR que manifiestan que esa es información confidencial (Generación, Carné, Sede, Sexo, Cédula, Departamento, Provincia, Cantón, Distrito) Yo creo que no es nada del otro mundo y además me extraña que se quejen personas en feisbuk donde ahí mismo les han entregado mucha más información que es vendida a otras empresas.

Más allá de eso me parece que si sería bueno conversar sobre las implicaciones éticas de ésta aplicación y al rededor de la seguridad de los sistemas internos del ITCR.

Les dejo el mensaje de bienvenida a la página:
«Este sistema para revisar información sobre estudiantes del TEC lo realicé a manera de práctica. Es un sistema realizado a mano tomando información de varios sitios nacionales, por lo que algunos datos están INCOMPLETOS. Sin embargo, de los 8745 estudiantes (y otros miembros del TEC), hay 325 estudiantes/miembros que no tienen la información agregada, mientras que los restantes 8420 tienen su información sobre sexo y lugar de procedencia. He omitido la información de los menores de edad y algunas personas extranjeras. Espero le sea de utilidad.»

http://www.gmendezm.com/estudiantes

«Creo que la p…

«Creo que la poesía debe ser un compromiso del hombre con el destino de su pueblo.

No puede ser intelectualmente responsable si se vive al margen de los problemas humanos.

No se puede escribir sin conocer la ruta de la esperanza y sin buscar una interpretación realista a las congojas que asedian el alma humana: la urgencia del momento, la resaca del presente y el futuro en la conciencia social.

Es necesario arrancar de la la misma raíz del ser para llegar a la encrucijada donde forcejean los avatares de las culturas.

Al pueblo va y viene el mar de las palabras que interpretan sus formas y trazan sus caminos.

La poesía debe ser fiel intérprete de la esperanza, de las emociones que emergen de la vida y que enmarcan al creador en el paisaje de actitudes personales y lo proyectan a lo universal.

Las anónimas colectividades humanas son las depositarias de los carbones de las palabras mágicas que el poeta enciende en sus creaciones.

Según Hiedegger, el habla es el fundamento del ser. Pero este acontecimiento tiene lugar en el dialogo. Y ¿no es precisamente la condición esencial de la poesía, mantener un dialogo entre el poeta y su tiempo?

Cuando la sorpresa enciende de auroras lo que el poeta resguarda de sombras y empaña de lágrimas, es que nacen las palabras.

Recuerdo a León Felipe hace mucho tiempo, en la bruma de los años, que me decía enmarañándose sus proféticas barbas: “¡Echeverría que difícil es ser poeta!”

Termino con unas palabras de Apollinaire: “Piedad para nosotros que siempre combatimos en las fronteras de lo sin límites y del porvenir”»

Arturo Echeverría Loría (1909-1966)

«Poesía» del libro «De artes y de letras: Opiniones y comentarios» (Editorial Costa Rica, 1972)

Mis apuntes a partir del Café Científico: ¿Por qué tanta emoción por una partícula? (sí, hablaremos del bosón de Higgs)

Café Científico – 18 de Julio

con Manuel Ortega.

¿Por qué tanta emoción por una partícula? (sí, hablaremos del bosón de Higgs)

Mis apuntes[ver nota]:

– Una partícula esperada por 30 años es como en la arqueología evolutiva donde se plantea la existencia de una especie y se busca incansablemente hasta que en algún momento alguien por la vía experimental comprueba lo que era una necesidad teórica. El bosón de Higgs se planteó como esa necesidad y hoy podríamos estar ante la confirmación experimental de ese planteamiento.

– Existen partículas que ahora son “inútiles”, pero pudieron haber sido relevantes en el Big Bang. No lo sabemos y es complicado argumentar algo pues las condiciones iniciales del Big Bang son estimadas. Pero no deja de ser interesante la posibilidad.

– Partícula de Higgs es un resultado teórico, las otras partículas que se han ido encontrado son resultados experimentales.

Higgs is here! CC BY-NC 2.0 ( flux.org.uk @ flickr)

– Características compartidas entre partículas elementales/fundamentales (parecidas a una tabla periódica). Esto me llama la atención pues podríamos hablar de que al tener características compartidas, podría ser posible establecer relaciones como: ¿algunas son más primitivas que otras? ¿algunas son más elementales? ¿existirá evolución en este nivel tan elemental/fundamental de la materia?

– Acelerador de partículas natural: ingeniería inversa. Cuando las partículas chocan con la atmósfera tenemos ese efecto pero no podemos controlar las variables del choque por lo que al “ver cosas” se debe hacer un trabajo de averiguación de las variables/estados de las partículas al momento del choque. En un acelerador estas variables son controladas entonces lo que “se ve” puede controlarse.

– Una vez que se ponen a chocar estas partículas el trabajo consiste en reconstruir a partir de los escombros del choque. La aceleración de las partículas es posible por medio de ondas como las de radio, de alguna forma podríamos decir que las particular que se aceleran van “surfeando las ondas de radio”.

– Este tipo de trabajos pertenecen a la “big science” (gran ciencia), son trabajados de forma conjunta por consorcios que incluyen organizaciones de investigación, gobiernos y empresas privadas. Se requiere de muchísimo dinero para poder hacer este tipo de experimentos y es prácticamente imposible que otro consorcio de investigación pueda llevar a cabo sus propias pruebas para validar/rechazar/argumentar los resultados. En este contexto se debe comprender que además del amor a la ciencia existen una gran cantidad de intereses por obtener resultados (sin querer desmerecerlos por esto). Caben algunas preguntas: Los datos que se obtienen, ¿son libre? ¿otros investigadores podrían tomarlos y hacer análisis de ellos? ¿qué pasa si se resulta ser que se invirtió tanto dinero y no se encuentra nada?

Nota: esto que presento acá son mis apuntes personales, los que tomé durante la charla el día del café. No representan la posición de Manuel Ortega ni la de nadie más. Si alguna idea está mal planteada es mi responsabilidad por haberla copiado y entendido mal.

Sobre Manuel Ortega: Manuel Ortega tiene formación en Física (PhD) y en Antropología (PhD Minor) de la Universidad de Stanford. Ha impartido cursos como: “Física de la Música y el Lenguaje” e “Ideas de la Física a través de la Literatura”. Ha escrito para el suplemento Áncora sobre temas relacionados con la divulgación de la ciencia. Lleva algunos años trabajando en temas interdisciplinarios como: historia y filosofía de la ciencia, ciencia y estudios étnicos y antropología cognitiva entre otros. [Actualización  gracias a Jeffrey: es fundador del Universitarios Club de Rugby (UCRubgy) http://www.rugbyuniversitarios.com/web/el-equipo]